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Pérdida y desperdicio de alimentos: las cifras que no se deben sumar

Noticia

Por qué importa

Traduce estadísticas globales a una distinción útil para productores, comercios y hogares.

La jornada internacional del 29 de septiembre invita a actuar en toda la cadena. Entender dónde ocurre cada pérdida ayuda a interpretar sus datos.

Hortalizas y otros productos frescos en canastas de un mercado.

La séptima jornada internacional sobre pérdida y desperdicio de alimentos, correspondiente al 29 de septiembre de 2026, puso en su agenda el potencial de reducir ambos problemas. La FAO destaca efectos posibles sobre seguridad alimentaria, recursos naturales y productividad.

Dos momentos de la cadena

La página de la FAO cita una estimación del 13 % de alimentos perdidos después de la cosecha y antes de llegar al comercio minorista, con referencia a un informe de 2019. Es distinto del desperdicio que ocurre en tiendas, servicios de alimentación y hogares.

Para este último tramo, el informe del PNUMA publicado en 2024 estimó 1.050 millones de toneladas desperdiciadas en 2022, incluidas partes no comestibles. Equivalían a cerca del 19 % de los alimentos disponibles para consumidores. El 60 % del volumen correspondió a hogares, el 28 % a servicios de alimentación y el 12 % al comercio minorista.

Cómo leer los porcentajes

El 13 % y el 19 % usan etapas y bases diferentes: sumarlos produciría una cifra engañosa. Tampoco representan una medición realizada en 2026.

La meta internacional para 2030 incluye reducir a la mitad el desperdicio por persona en comercio y consumo, y disminuir pérdidas en producción y suministro. Para una finca, restaurante o familia, registrar qué se descarta y en qué etapa permite establecer un punto de partida propio, sin confundirlo con el promedio mundial.

Fuentes

Productos frescos en un mercado. Fotografía de apoyo; no es una medición de desperdicio. Foto: Nina Weishaupt / Unsplash. Licencia Unsplash.